Entrevista a Miguel Buendía Prieto: el Desarrollo Rural en el Campo de Cartagena y su relación con el Mar Menor

La asociación Campoder acaba de abrir una convocatoria de financiación de proyectos de desarrollo rural en el territorio Campoder.

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Soy oriundo de Campos del Río, municipio rural de la Comarca del Río Mula, con una población que apenas supera los 2.000 habitantes y en el que empecé mi vida laboral a los 17 años, en la industria conservera del pueblo hoy desaparecida.

Con 22 años inicié mi vida profesional como joven agricultor, que compatibilicé con mis estudios de derecho y el posterior ejercicio profesional como abogado.

En 2003 fui contratado como gerente de la Asociación Campoder para la puesta en marcha de la Iniciativa Comunitaria Leader + en el Campo de Cartagena. Desde entonces sigo ahí, trabajando por el desarrollo rural de dicha comarca y el Valle del Guadalentín.

¿Cómo puede el desarrollo rural ayudar al Mar Menor?

Es evidente que, desde hace mucho tiempo y más hoy en día, nuestro querido Mar Menor y su entorno necesitan mucha ayuda y, probablemente, toda la que se le destine será poca. Es importante  arrimar el hombro, con la paciencia y la dedicación que la situación requiere.

En este sentido, como entidad dedicada al desarrollo rural, nuestra asociación puede aportar la experiencia y la metodología. Constituida en el año 2000, Campoder lleva casi 20 años promoviendo el desarrollo rural de su ámbito de actuación a través de la metodología Leader. Un método participativo que sitúa a la población de un territorio, calificado como rural, en el centro de su propio desarrollo.

Esto supone que, a través de sus entidades más representativas, tanto públicas (entidades locales como los ayuntamientos) como privadas (organizaciones de todo tipo: empresariales, agrarias, ecologistas, sociales – mujeres, jóvenes, vecinos, culturales, etc. – ), la población de un territorio se organiza bajo la fórmula legal que considera más oportuna, en este caso Campoder como asociación sin ánimo de lucro, para diagnosticar sus necesidades, plantear soluciones y fijar las prioridades a aplicar en el territorio a través de una estrategia de desarrollo dotada de un presupuesto adecuado, aunque nunca suficiente.

El método está funcionando muy bien en nuestro ámbito de actuación y en los otros 4 grupos que operan en nuestra Región, así como en más de 250 grupos de acción local en toda España y en más de 2.500 grupos en toda Europa. Y, lo mejor, el modelo es extrapolable, en mi opinión, a otros territorios no calificados como rurales o, incluso, de carácter más urbano. El desarrollo del Mar Menor y su entorno, del que forma parte el Campo de Cartagena, puede promoverse con éxito desde la metodología Leader.

¿Qué problemas o carencias habéis identificado en relación al desarrollo rural en el Campo de Cartagena o en la Región de Murcia?

Nuestro territorio es diverso y heterogéneo (dentro del Campo de Cartagena existen zonas muy diferenciadas y con problemáticas bien distintas: no son lo mismo las diputaciones del Oeste de Cartagena que las pedanías del Campo de Murcia); pero en general, se detecta déficit en un sentimiento positivo de pertenencia al medio rural, dificultades para generar sinergias, concepción del desarrollo limitado al ámbito local y un elevado grado de desconocimiento y/o desconfianza sobre el potencial que tiene este territorio (y hablo de las zonas más rurales y desfavorecidas) para la generación de crecimiento económico y empleo y, en definitiva, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y frenar la amenaza de la despoblación.

A esto habría que añadir la falta de una apuesta decidida de las instituciones públicas y privadas de nuestra Región por dar al desarrollo rural la importancia que tiene y el protagonismo que merece, dado el enorme potencial que nuestro medio rural ofrece para el crecimiento socioeconómico, más allá de la agricultura, la ganadería y el sector agroalimentario y considerando la necesidad de poner en valor los recursos medioambientales, culturales y patrimoniales que encierran nuestros territorios rurales para su aprovechamiento desde la sostenibilidad.

¿Qué tipo de iniciativas consideráis más necesarias en relación al desarrollo rural en el Campo de Cartagena o en la Región de Murcia?

En consonancia con la respuesta anterior, habría que potenciar la identidad territorial, el sentido de lo nuestro, con proyectos que pongan en valor los recursos medioambientales, paisajísticos, culturales y patrimoniales del territorio. Para entender esto bien basta con ver cómo se ha fortalecido esa identidad y el sentimiento de pertenencia al medio entre las poblaciones del entorno del Mar Menor y más allá, ante el deterioro grave y progresivo que sufre algo tan de todos como la laguna salada. ¿Cuánto más lo potenciará su recuperación?

También apoyar cualquier iniciativa que contribuya a fijar población, especialmente si va orientada a las mujeres y jóvenes rurales, como sectores de población más desfavorecidos y base de una sociedad y su futuro. En la Región de Murcia aún estamos a tiempo de evitar los efectos de la España vaciada.

De igual modo es importante crear el marco adecuado para que surjan sinergias entre distintos sectores de actividad y entre distintos territorios. Debe actuarse trascendiendo el ámbito local. El desarrollo debe promoverse con una visión territorial basada en la cooperación.

Pero todo ello pasa por afrontar el desarrollo rural de una forma integral y transversal, canalizándolo a través de estructuras participativas eficaces para el diagnóstico y la toma de decisiones en la aplicación de estrategias dotadas de una financiación adecuada. Hablo de potenciar la labor de los grupos de acción local como entidades capaces de organizar, con garantías de éxito, a todos los actores de un territorio en pos de objetivos comunes y, por tanto, remando todos en la misma dirección.

¿Cómo está evolucionando el desarrollo rural en el Campo de Cartagena y en la Región de Murcia en los últimos años?

El Campo de Cartagena y aún más el Valle del Gaudalentín, han sido los últimos territorios en incorporarse al desarrollo rural bajo metodología Leader en nuestra comunidad autónoma. Pese a todo, podemos decir que, al igual que en el resto de la Región, se ha evolucionado positivamente, desde el punto de vista del trabajo de los grupos de acción local, en tanto en cuanto son estructuras consolidadas a través de las cuales se han conseguido cosas que no habrían sido posibles desde otros ámbitos. Es el caso del decidido impulso del turismo rural, la promoción del papel fundamental de la mujer rural para la propia supervivencia del medio rural, la importancia de los jóvenes rurales para garantizar el futuro del desarrollo rural, la dotación de servicios básicos a entidades de población más pequeñas o la decidida apuesta por una sostenible creación de empleo a través de las microempresas (especialmente autónomos) y pymes que operan en el territorio.

Sin embargo, queda mucho por hacer. Empezando por dejar de considerar el desarrollo rural como algo residual; habría que concebirlo desde un concepto que va más allá de lo meramente agrario, sin que lo agrario tenga que dejar de ser uno de los sectores más importantes de la actividad económica de nuestra Región. En este sentido, comentar que el medio rural es mucho más que un sector de actividad puntero; está habitado por personas que necesitan servicios, educación, sanidad, comunicaciones, infraestructuras, acceso a las nuevas tecnologías y todo aquello que contribuya a mejorar su calidad de vida y a reducir el déficit en igualdad de oportunidades respecto al ámbito urbano. Y debemos asegurarnos que se mantiene la población en el medio rural porque ello es garantía para la conservación del territorio y los valores que éste alberga, para mantener una biodiversidad sostenible, para frenar los procesos erosivos, la desertificación y el cambio climático. No podemos permitirnos el abandono de nuestro medio rural.

¿Qué has aprendido hasta ahora participando en el proyecto COASTAL?

Apenas he podido participar en un par de talleres. Pero ha sido muy interesante constatar que existe una gran sensibilidad por los problemas del Mar Menor y su entorno. También ha sido muy positivo comprobar que existe un enorme interés por el desarrollo rural, que los que nos dedicamos a esto no estamos solos y que desde Campoder podemos colaborar en el desarrollo de un territorio más allá de las fronteras físicas de nuestro ámbito de actuación. El desarrollo rural no es algo estanco, puede expandirse y ejercer una influencia importante y positiva a su alrededor.

¿Qué mensaje te gustaría transmitirnos?

La situación socioeconómica derivada de la catástrofe medioambiental que sufre el Mar Menor y su entorno es posible revertirla con políticas y financiación adecuadas y desde un enfoque ascendente; es decir, dejando participar a la población en el diagnóstico y toma de decisiones (metodología Leader) y, por tanto, fomentando el compromiso de esa población con su propio desarrollo. Nada puede ser más efectivo y eficaz. Evidentemente ese enfoque ascendente no debe plantearse como algo alternativo u opuesto a los enfoques descendentes de las instancias públicas nacionales o regionales, sino que se debe trabajar conjuntamente con ellas para conseguir más y mejores resultados.

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